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dissabte, 18 de juny del 2011

Advertising punishes crime

El otro día leí en el periódico una noticia que me sorprendió enormemente. Resulta que el FBI detuvo en California a un gangster de Boston, James Whitey Bulger, que llevaba huido 16 años. Sobre él pesan acusaciones de homicidio, extorsión y tráfico de drogas, entre muchas otras, y fue su figura la que inspiró al personaje que Jack Nicholson interpreta en el film Infiltrados, de Martin Scorsese. 

Bien, lo que me llamo la atención no fue obviamente que hubieran arrestado a este buen hombre, sino cómo consiguieron llegar a él. Estamos hablando de un individuo que llevaba 12 años en la lista de los 10 criminales más buscados por el FBI, con un equipo especial de detectives centrado únicamente en su búsqueda, además de una recompensa de 2 millones de dólares por cualquier dato que pudiera contribuir a localizar su paradero.

Después de tantos años sin resultados el FBI decidió adoptar una nueva estrategia. Empezó a emitir un anuncio de 30 segundos centrado en Catherine Elizabeth Greig, la compañera sentimental del sospechoso, en franjas horarias en las que se conoce que la mayor parte de los espectadores tienen un perfil similar al suyo. En este anuncio se mencionaban varios factores que podían ayudar a su identificación por parte de algún espectador, como sus aficiones o su actividad profesional.

La agencia federal recibió alrededor de 350 pistas de 14 ciudades distintas, hecho que llevó a la detención del prófugo en menos de una semana desde el inició de las emisiones del spot.


Wilhelm Von Wonka

diumenge, 22 de maig del 2011

El Ministerio tiene flow

Año 2008, la publicidad en España gozaba relativamente de buena salud. Había grandes profesionales que lograban incentivar de manera eficaz y persuasiva la sociedad de consumo.

Por desgracia, aún se podían encontrar ovejas negras de la profesión, piezas oscuras y vacías de buen gusto que hacían remover los estómagos de los más sensibles. En estas líneas contaremos la historia de una de estas piezas publicitarias inclasificables...



¿¡Estamos locos!?
¿Es que han creado una sección en la MTV para canciones horteras?
¿Se trata de un nuevo hit de Leonardo Dantés?

Éstas y más preguntas se hacían los jóvenes telespectadores que veían por primera vez la campaña del Ministerio de Sanidad promoviendo el uso del condón. La campaña tuvo efectos devastadores entre el público objetivo. Algunas víctimas declararon que el anuncio les sentó como acompañar un bocata de Mentos con Coca cola, otros se retiraron a templos budistas para llevar a cabo una vida contemplativa y de serenidad espiritual.

Dejando a parte la ironía, creo que alguien tuvo problemas graves de inspiración creativa a la hora de conceptualizar la campaña y sobretodo en realización de la pieza final emitida en televisión.

En primer punto, la originalidad de la idea es escasa o nula directamente porque sencillamente ya se ha hecho: un rapero español muy famoso llamado Nach tiene un tema utilizando el mismo recurso. Podríamos decir que es una adaptación mala del tema. En segundo lugar, no tiene ningún tipo de atractivo para el público objetivo sino que le produce gracia (por no decir pena). El efecto "cutre" podría ser buscado como las campaña de MediaMarkt que si utiliza el recurso de ser kitsch pero los interlocutores saben en todo momento que se encuentran en el terreno del humor. No es nuestro caso.

Si deseaban notoriedad lo lograron bastante: la imagen que se dió del Ministerio de Sanidad fue notoriamente trágica. Los resultados de la campaña: rapero cabreado, juventud distante y empatía cero respecto al Ministerio. 

ADRIÀ ANDRÉS


dijous, 19 de maig del 2011

Terrible, apocalíptico



Si observamos  con cierta perspectiva las campañas que ha llevado a cabo Actimel los últimos años en España veremos que se produce una evolución curiosa.

Por un lado encontramos las campañas en las que una madre anónima nos cuenta que compra Actimel para mantener altas las defensas de los miembros de su familia. Los spots varían y en algunos casos se adaptan a la época del año en la que se emiten (como en invierno, haciendo hincapié en los beneficios de Actimel ante las consecuencias adversas que puede tener la climatología en nuestro organismo), pero giran siempre entorno al mismo concepto.

Por otro lado tenemos al equipo Actimel, unos simpáticos personajillos que representaban el refuerzo que el producto, presumiblemente, aporta al sistema inmunológico del consumidor. Los spots protagonizados por estos paladines de la salud iban claramente dirigidos a llamar la atención de un público infantil/juvenil. A continuación se dio un giro notable y se optó por recurrir a un testimonial que debido a su actividad profesional transmitiera confianza. La elegida fue Susana Griso, que nos contó como ser madre y al mismo tiempo presentar un programa diario por las mañanas suponía un reto para sus defensas (y más teniendo como colaboradora a Massiel). Finalmente es lanzada una campaña que sigue un criterio similar a la hora de elegir su protagonista y que además incluye la idea del “boca-oreja”, instando al consumidor a recomendarlo a aquellos que más le importan. Todo esto no me llamaría la atención si no fuera porque el protagonista de dicha campaña es Pedro Piqueras, director de los informativos de Telecinco, un hombre al que es fácil asociar con noticias de sucesos y hechos en general de lo más trágicos y/o estremecedores. Al verle aconsejándonos que tomemos Actimel me pregunto: ¿Acaso tenemos elección? No lo sé, pero por si acaso dejadme desearos


Wilhelm Von Wonka